Trendy

Amores en tiempo de hiperinflación: El alto costo de tener pareja en Venezuela

¡Comparte!

María Fernanda Zambrano

Las salidas y los detalles cada vez entre enamorados son más cuesta arriba en Venezuela, sobre todo para los jóvenes. Iniciar una relación y, más aún, mantenerlo supone de un presupuesto que supera con creces el salario mínimo, indicador subreal que ha intentado establecer el Gobierno como ingreso base de sobrevivencia en el país.

La pantalla grande que se volvió inalcanzable

Una salida al cine en cualquier centro comercial, opción común para muchas parejas, en la actualidad se ha hecho una tarea titánica por lo inalcanzable de los presupuestos.

Una entrada al cine puede ir desde los ciento cuarenta bolívares soberanos (Bs. F. 14.000.000) si es simple, pero si los gustos son en 3D se tendrá que contar entre ciento ochenta y siete Bolívares Soberanos (Bs. F. 18.700.000) y doscientos ochenta y siente Bolívares Soberanos (Bs. F. 28.700.000). Acompañar la función con combo de cotufas y refrescos no baja de los doscientos setenta Bolívares Soberanos (Bs. F. 27.000.000) y puede llegar a los cuatrocientos Bolívares Soberanos. (Bs.F. 40.000.000).

Un combo de cine puede costar hasta Bs.S. 400.

Sebastián y Ariadna  tienen 21 años, son estudiantes y tienen dos años de noviazgo. Sebastián, quien además de trabajar recibe dinero tocando como músico, confiesa que la dinámica de sus salidas en pareja han cambiado al punto que hacen una especie de presupuesto antes de ir a la calle. “Antes de salir hacemos como un presupuesto, investigamos previamente de acuerdo a la franquicia y los centros comerciales.  El sueldo que uno gana mínimo solo alcanza para comprar las entradas y cero chucherías”.

El también estudiante de producción audiovisual confesó que la mayoría de las veces la pareja recurre a sus padres para buscar una ayuda. “Con la chuchería del cine, a veces corre por cuenta de ella, a veces por mi cuenta y así”, revela.

Aunque Sebastián dice que su novia no es exigente, manifiesta con pesar que le gustaría llenarla de detalles como flores y chocolates pero son muy costosos, por lo que recurre a sus amigos creativos quienes lo ayudan a armar un detalle bonito y significativo para Ariadna como flores de origami, manualidades, pinturas o cualquier otro objeto elaborado con material reciclado pero con amor. “No tengo gastos familiares por lo que disfruto lo que gano, que no es mucho, me lo disfruto con ella”, agrega.

Recalca que la cosa se complica cuando se trata de una fecha especial tipo cumpleaños o aniversario, por lo que debe de reunir e invertir más dinero. 

Un amor a distancia

Yeirimar Pérez, de 20 años, y Jorge Gudiño, de 25 años, se comprometieron y planificaron poder casarse acá en Venezuela. Un plan que desbarató el alto costo para hasta de sacar una partida de nacimiento. Esto los llevó a replantearse su decisión de enlace. Jorge tomó la decisión de irse por un tiempo a Argentina, trabajar para poder enviar dinero a Yeirimar, y que así ella también pudiera emigrar, reencontrarse y casarse en otro país.

“Mi cuñada que nos está ayudando no pudo costear los dos pasajes, por lo que le costeo solo el de él. Va a trabajar allá para después buscarme a mí, yo calculo que en tres meses me pueda ir”, narra con esperanza la joven.

La futura esposa de Jorge, afligida pero aún optimista insiste que la situación país los llevo a distanciarse y a entender que uno de los dos tenía que irse. “Nosotros planificamos casarnos por civil pero muy engorroso todo, los costos, mucha de nuestra familia se fue,  nos salía costoso casarnos aquí y por eso tomamos la decisión”, explica. 

Igualmente apunta que “fue imposible” hacer vida juntos en una vivienda alquilada, mucho menos adquirir una propia: “Vivíamos con mi suegra, los dos trabajábamos pero no nos daba para eso”.

También la situación país llevó a Yeirimar a dejar sus estudios en turismo por no poder saldar el pasaje y el traslado hacia su universidad. “Yo tuve que retirarme de los estudios,  mi universidad era pública pero la situación país y el costo del pasaje porque estudiaba en La Guaira era muy complicado yo bajar y subir todo los días para ir a estudiar. No tenía, no me alcanzaba para eso, la meta es estudiar afuera terminar los tres años de turismo que me faltan”, agrega.

Hogar dulce Hogar

En la actualidad se acabó eso que el caballero pagaba todo en la salida, ahora todos los gastos son compartidos en la pareja, lo que ha permitido tener mayor comunicación y alianza con el compañero. Para Edward y Mariagny, ambos de 29 años, profesionales y con trabajos estables aseguran que de un tiempo para acá es muy difícil hacer cualquier cosa y más si se trata de esparcimiento. Llevan 8 años de relación y aseguran que es cuesta arriba planificar familia en Venezuela.

Lea también – Medidas de Maduro sextuplicaron los precios en una semana

“Es que ni vendiendo cosas en común, teníamos un carrito y lo vendimos y no nos alcanzó si quiera para invertir en una vivienda alquilada”, dicen.

Buscan ahorrar en moneda dura para consolidar aún más su relación, por lo que todos los gastos son compartidos y al momento de buscar una distracción optan por quedarse en casa: “Preferimos comprar chucherías de las que se pueda porque también están carísimas, descargamos una película o la compramos por televisión por cable y nos quedamos en su casa o en la mía compartiendo”.

Los gastos que cada uno pueda tener en sus hogares individuales también buscan solventarlo juntos. “Cuando tenemos gastos extra nos ayudamos. Teníamos unos ahorros en común en dólares y lo usamos por una emergencia mía, mi abuela tenía que operarse y ese fue nuestro aporte, no era un dinero solo mío, era de los dos y lo usamos en eso”.

Edward dice que los detalles comerciales se acabaron pero no se olvidan los momentos especiales, ahora optan por esa fecha especial planificarse y cocinar en casa: “uno antes se planificaba y se compraba algo especial con tiempo hasta de marca, ella igual conmigo pero ya no se puede”.

Como anécdota detalla que días después de la reconversión quisieron darse un gusto de comer y pasar un rato fuera y en dos hamburguesas sencillas y dos refrescos gastaron cuatrocientos cuarenta Bolívares Sobernanos (Bs.S. 440), es decir, cuarenta y cuatro millones de Bolívares Fuertes. “No nos alcanzó ni para el postre, pero quedó el buen momento”.

Las vacas se volvieron flacas

Marcos no tiene novia pero si un grupo variado de amigos y dice que su rutina de salidas cambió por completo de un tiempo para acá  “Yo salía todos los fines de semana con los amigos, al parque o al centro comercial, ahora si salgo dos veces al mes es mucho”.

En ocasiones Marcos y sus amigos recurren a las llamadas “vacas” o el “traer cada uno algo” para comprar un refresco, una chuchería porque “es complicado” adquirir bebidas espirituosas. “No era como antes que uno podía ir en grupo al cine, a comer, a rumbear ahorita todo eso se simplificó”.

“Ir al parque, comer helados, al Ávila es un poco difícil pero se hace el intento. El salario no alcanza porque semanalmente suben los precios de todo y más de lo que implica entretenimiento”, describe sobre la realidad que enfrentan hoy los jóvenes en Venezuela.

Foto principal: Alfredo Coronas.

Fotos secundarias: Cortesía.