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El hambre se intensifica en las calles de Venezuela

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Por Redacción La Tribuna

En cualquier parte de Venezuela ya es común ver a la gente pidiendo comida en los alrededores de los restaurantes, en el metro y hasta en la calle. Gente de todos los sectores del país, incluso hasta miembros de la Fuerza Armada Nacional a donde se asegura llegó el hambre y la escasez de comida también.

Cada vez son más quienes padecen por el desabastecimiento y el alto costo de los alimentos que les impide alimentarse como debería ser y no consiguen otra opción que salir a las calles a pedir.

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A juicio de Susana Rafalli, nutricionista especializada en gestión de la seguridad alimentaria, en emergencias humanitarias y riesgo de desastres, en Venezuela existe una crisis de inseguridad alimentaria severa.

“La seguridad alimentaria está definida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y tiene cuatro dimensiones principales: que el alimento esté disponible en cantidades suficientes, que la población pueda tener acceso al mismo y que lo pueda asimilar. Y es aquí donde la nutrición se relaciona con la salud porque niños con parásitos no se alimentan. Y por último, que todas estas condiciones ocurran de forma estable. Las fases de la crisis son alarma, inseguridad leve, inseguridad severa y hambruna. Digo que es severa por el demostrado deterioro en la disponibilidad de alimentos, la escasez”, explicó la experta.

En ese sentido vemos que hay personas que no tienen ni siquiera para comprar un pan cuyo precio oscila entre Bs. 1.500,00 y Bs. 4.000,00, tomando en cuenta que el sueldo mínimo se mantiene actualmente en Bs.18.000,00.

Es constante ver en los vagones del Metro de Caracas a adultos y niños pidiendo algo para comer, solicitan alimentos o dinero para poder comprar la comida que no tienen en casa y que se les hace difícil conseguir.

Y en otros casos más extremos, las personas hurgan las bolsas de basura de los locales de venta de comidas para sacar de allí algo que les permita llenar su estomago.

Según declaraciones dadas a un medio internacional por parte del director del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), Roberto Briceño, en algunos sectores pobres de Venezuela las bandas delictivas atraen a los jóvenes ofreciéndoles bolsas de comida para saciar el hambre.

“Esto es todo un fenómeno, porque es algo que nunca antes habíamos tenido en el país, que son los delitos por hambre (…) Este tipo de delitos ha estado aumentando y ahora vemos cómo las organizaciones delictivas comienzan a robar comida y cómo individuos que antes no robaban ahora ya han comenzado a robar alimentos”, dijo Briceño León.

Soldados a la calle por falta de comida

La crisis alimentaria ha abarcado a todos los sectores del país, y el sector militar no escapa de ello. Según unos jóvenes que se identificaron como soldados de Ejército, y que se encontraban en los alrededores de un restaurante pidiendo comida, en los cuarteles no hay suficiente alimentos para ofrecer al personal por lo que optan por darle permisos desde las 6 am hasta las 6 pm para que los efectivos se vayan a su casa a comer o para que compren su comida.

Estos supuestos soldados con mucha pena, con la cabeza baja y un tono de voz igual de bajo, se acercaron a una familia que almorzaba en un local, a pedirle un poco de comida porque tenían hambre.

Esta familia a ver las lagrimas en los ojos de los solicitantes, cedieron y les compraron un plato de comida. Mientras comían contaron la realidad de lo que ocurre en los cuarteles.

“Hay poca comida en las unidades, desde hace un corto tiempo para acá. Comemos arroz, caraotas y leche nada más independiente del grado que se tenga. Todos comemos lo mismo”, contó uno de los muchachos, que es aspirante a sargento.

Los militares no estarían recibiendo proteínas en su alimentación diaria. Sin embargo, los soldados no supieron explicar si por falta de dinero o por la escasez del rubro.

Lo que si se pudo evidenciar en sus caras es que realmente tenían hambre y agradecían infinitamente la comida que les habían obsequiado.

Otras personas se acercaron a pedir comida a la mesa donde estaban y ellos ofrecieron el pan que tenían en su plato,  el cual guardaban para llevar y comer en el cuartel “para pasar la noche”.

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Militares están pasando hambre

Esta situación descrita por los jóvenes ya había sido alertada por los militares que huyeron a Colombia y Brasil, el pasado 23 de febrero, para apegarse a la Ley de Amnistía propuesta por el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó.

Al respecto el sargento Carlos Eduardo Zapata, quien llegó a Brasil escapando del régimen de Nicolás Maduro, dijo que lo hizo hastiado de la vida que tenía en Venezuela, en donde le faltaba de todo, dentro y fuera del cuartel.

“En los comandos (cuarteles) militares, no hay comida. No tienen colchones, nosotros los sargentos de la Guardia Nacional estamos durmiendo en el suelo (…) Estamos cubriendo nuestras necesidades con nuestros sueldos, comprando uniformes y las botas. No tenemos para comprarle un kilo de leche a nuestros hijos, los hijos están flacos”, detalló Zapata.

La solución

En una entrevista concedida a un medio digital,  la nutricionista Susana Rafalli, señaló que la solución a la crisis alimentaria sería en primer lugar, garantizar una cesta que puede ser de siete alimentos básicos para proteger del hambre y sus efectos a los grupos más vulnerables de los peores impactos de la desnutrición, o a los que no pueden alimentarse por sí mismos como la población en orfanatos, hospitales y cárceles.

“Es necesario, además, derogar leyes regresivas y políticas que han dislocado el sistema agroalimentario, y por último, pensar en la restauración de la inversión tecnológica, el sistema estadístico, en fin, en la recuperación y normalización del sistema”.

Fotos: Alfredo Coronas Buil/Twitter