Historias de Vida

El Santo Cristo del Rostro Sereno de La Grita cumplió 409 años

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Jesús Matheus Linares
jmateusli@gmail.com

El pasado 6 de agosto se conmemoran 409 años de la aparición del Santo Cristo de La Grita y más de 200 mil feligreses le rendirán veneración en su Santuario ubicado vía Seboruco, a 2 kilómetros de la Plaza Bolívar de La Grita, estado Táchira.

La imagen después de permanecer seis días en el Santuario donde se le hacen diversos homenajes, regresó a la Basílica del Espíritu Santo, reposando y siendo venerado por sus oriundos y visitantes.

Desde hace más de un cuarto de siglo, la Peregrinación en honor al Santo Cristo de La Grita es uno de los atractivos religiosos y turísticos más conmovedores del Táchira y Venezuela cada año miles de devotos llegan a los pies del Cristo del Rosto Sereno como gratitud por sus bendiciones.

Niños, jóvenes, hombres, mujeres y ancianos se han dispuesto a contar sus anécdotas y hacer de ellas, historias que atraen la curiosidad de propios y visitantes. Peregrinos venidos desde los cuatro puntos cardinales del país, autoridades, dirigentes políticos, feligreses agradecidos por los milagros cumplidos que van a pagar sus promesas y una multitud entusiasta que año a año venera la sagrada talla del Santo Cristo del rostro sereno.

Orígenes de la figura

La Grita es una ciudad situada al occidente de Venezuela, capital del Municipio Jáuregui, en el Estado Táchira. Se ubica en el puesto 35 de las ciudades más grandes y pobladas de Venezuela. Es considerada la capital suplente del Táchira, por ser un importante centro financiero, económico y religioso, además se le conoce como “La Atenas del Táchira.

En 1610, a causa del terremoto que destruyó la ciudad de La Grita, los frailes franciscanos se trasladaron a una aldea del municipio llamada Tadea. Iba entre ellos, un escultor que se distinguía más por su piedad que por sus vuelos artísticos. Se llamaba Fray Francisco. Aterrorizado con el terremoto que en pocos instantes redujo a polvo la población naciente, ofreció al cielo, dice la tradición, “hacer una imagen del crucificado, para rendirle culto especial y consagrarle la nueva ciudad”.

Comenzó a trabajar, trazó en un gran tronco de cedro la imagen. Pronto se exhibió una figura humana, pero que no tenía los lineamientos característicos del Cristo moribundo.

Pasaban días y días y Fray Francisco no podía interpretar aquella expresión sublime. “Una tarde después de suspender los trabajos se puso en oración y un éxtasis profundo lo embargó, cuando volvió en si, ya a altas horas de la noche, oyó que en la pieza de su trabajo golpeaban los formones y el raedor pasaba por las fibras de la madera. Se acercó y algo como una figura humana envuelta en una ráfaga de luz, salió a través de la puerta, encandilándole los ojos. Al amanecer le contó a los demás frailes y después de la oración matinal, se dirigieron todos al lugar donde estaba la imagen y la encontraron terminada”.

En aquella faz divina estaban los rasgos que él había concebido. Esa imagen es el Santo Cristo de La Grita, a quien se le atribuyen innumerables milagros. El rostro de la imagen se le atribuye a un ángel.

Es así como nace la historia que a través de las décadas se consolida como una de las devociones más fuerte del país, la cual en esa entidad regional convierte al Santo Cristo de La Grita en el patrono de los tachirenses.