Historias de Vida

Expertos afirman que migración de venezolanos en la región es superior a la que recibió en su momento el país

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Ana Rodríguez Brazón

Para la migración venezolana no todo es color de rosa, sin embargo, a pesar de las dificultades, la mayoría prefiere pasar por esa calamidad, antes que seguir padeciendo en el país.

“Soy venezolana. De valencia, estado Carabobo. Me encuentro en España porque tuve que migrar de mi país por la situación. Todo era muy difícil en Venezuela, hubo días en los que no tenía nada que comer. Estuve 15 días sin comer, mi niña y yo. Gracias a Dios los vecinos nos ayudaron porque los venezolanos somos unidos, si tenemos una arepa, la partimos en 4 para que comamos todos”, narra con lágrimas Dulcy Sarmiento, una joven venezolana.

Testimonios como este se repiten todos los días entre los millones de venezolanos que han dejado su patria en busca de una mejor vida, en busca de un futuro. Y aunque a fuera la vida no es fácil, al parecer nada es impedimento para que los ciudadanos salgan masivamente a otras tierras.

“Han salido más de 4 millones” 

Claudia Vargas Ribas, especialista en migraciones y profesora de la Universidad Simón Bolívar (USB), afirmó que son más de 4 millones los venezolanos que han abandonado el país. “Siempre lo digo incluso basándose en la metodología de la Organización Internacional para las Migraciones, ahí no se incluyen los que están ilegales, los que tienen doble nacionalidad. No se incluyen los que están en solicitud de asilo y refugio”.

No es la primera vez que los venezolanos huyen de su país. Vargas explica que la emigración como huida comienza ligeramente en los 80 luego del viernes negro. Posteriormente, “se vieron varios picos desde la llegada de la revolución: en 2002 y 2003 luego del paro petrolero. En 2014 el deterioro del país y las protestas generaron una ola que en 2016 se intensificó y ha arreciado desde 2017 hasta hoy”.

“Aquí los temas políticos han sido puntos de inflexión, siempre para irse o quedarse”, apunta la socióloga.

Por su parte, Ligia Bolívar, profesora e integrante del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), indicó que los picos registrados siempre han sido impulsados por razones políticas, coincidiendo con Vargas.

Bolívar lamentó qué hay expresiones de xenofobia en los países receptores pero también recordó que en su momento los venezolanos discriminaron a los inmigrantes. “Aquí también hubo brotes de xenofobia. El colombiano era sinónimo de ladrón”.

La profesora también explicó que el Gobierno se equivoca al negar el número de venezolanos que se ha ido y decir que fueron más quienes llegaron a este país. “La magnitud de la población recibida por estos países es superior a la que recibió Venezuela, por ejemplo, una ciudad fronteriza como San Cristóbal jamás se vio inundada de medio millón de colombianos de un solo golpe”.

Asilos en ascenso

Según el informe de la Agencia de Refugiados de la ONU, Acnur, sobre tendencias globales de desplazamiento forzado de 2017, las solicitudes de asilo también han incrementado.

Para el año pasado se registraron 111 mil 600 peticiones de asilo de venezolanos. El país solo está por encima de El Congo, país que que registró 104 mil solicitudes. Por encima de Venezuela está Afganistán con 124 mil, Siria 117 mil, e Irak 113 mil

Según el informe de Acnur, los países de acogida de los venezolanos son: Chile 84 mil 500, Colombia 68 mil 700, Argentina 56 mil 600, Panamá 48 mil 900, Ecuador 41 mil, Perú 31 mil 200, Brasil 8 mil 500, Uruguay 6 mil 200.

Acciones concretas 

Ángel Medina, presidente del Parlamento Latinoamericano, grupo Venezuela, señaló que  “el simple hecho que Acnur hable de Venezuela entra en la categoría de países donde se generan refugiados. El hecho de que esta agencia de las Naciones Unidas asuma una declaración, pero a su vez asuma acciones concretas, da cuenta de la gravedad del asunto y da cuenta que efectivamente esto es un fenómeno que va incrementándose, pues todos los días hay miles de venezolanos cruzando a través de los de los puestos fronterizos”

A pesar de esta crisis se han generado iniciativas que buscan frenar la emigración venezolana, pero hasta ahora ni la xenofobia ni iniciativas legales lo han logrado. Recientemente se generó un incidente en la zona de Paracaima, en Brasil, donde ciudadanos de ese país prendieron fuego a campamentos de venezolanos, acusados del desorden de la localidad, los robos y el asesinato de un comerciante.

“Queremos dar las gracias al Gobierno Federal de Brasil, quien permanentemente ha entendido la dinámica que vive el país, que cerrando fronteras no vamos a propiciar una solución a lo que está viviendo el país”, puntualizó Medina.

Ante cada dificultad, muchos prefieren quedarse en sus nuevos hogares. “He pasado momentos duros. Aquí en España mi hija se enfermó y no la querían atender porque no tenía los papeles. Yo he tenido que hacer mil cosas. Pero en cuanto a comida no, aquí comes en cualquier lado, pero esta es la vida de un emigrante venezolano, de un país hermoso que lamentablemente está pasando por esta situación”, relató Dulcy Sarmiento.

La petición de quienes emigran, de quienes se quedan  y de quienes manejan las estadísticas, es una sola: solicitar al Gobierno de Nicolás Maduro darse cuenta del daño que está causando a las familias venezolanas, a esos hogares que están quedando desmembrados y también al futuro del país, pues la fuerza de trabajo y el intelecto se están yendo por las fronteras.