Historias de Vida

Inocencia tras las rejas: Fravier Bello, el niño que tiene preso Maduro

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Ana Rodríguez Brazón

El “qué quiere ser cuando se grande” de Fravier Bello, un adolescente de 16 años, cambio hace cuatro meses por unos barrotes tras ser acusado por terrorismo y porte de municiones, delitos que seguramente ni él mismo sabe lo que significan, pero de los que el Gobierno de Nicolás Maduro lo acusa.

Fravier desde hace unos dos años vivía en la calle. Sus familiares abandonaron el país y él quedó solo. “Hace un año lo ayudamos. Tenía sarna, le dimos un lugar para dormir, comida, trabajo. Hacía sus labores con nosotros. Luego volvió a la calle y nuevamente lo recuperamos”, relata con tristeza Alexander Marquina, presidente de la fundación “Quédate con Nosotros, Señor”, la cual se ha encargado del niño.

Marquina no descansa. No solo porque tiene que estar pendiente de la fundación y de los servicios que presta a jóvenes de la calle, sino que pasa largas horas en el Palacio de Justicia, a las afueras del penal de Cochecito o de reunión en reunión buscando la manera de demostrar la inocencia de su apadrinado.

Desde aquel 18 de abril de 2018, la vida de Marquina cambió. Ese día perdió comunicación con Fravier y días después se enteró que el joven se encontraba en El Helicoide, señalado de estar inmerso en hechos de conspiración, los cuales “develó” el ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol; al dar detalles de la Operación Gedeón II, ocurrida en un allanamiento a la casa de Manuel Da Costa, activista del Movimiento Nacionalista Vasco Da Costa.

Bajo una llovizna a las afueras del Palacio de Justicia, en el centro de Caracas, Marquina relata que el niño “estaba cuidando una casa en Baruta. Le hacía mantenimiento al lugar”. Desde la fundación le concedieron el permiso  a Fravier para tomar este trabajo al este de la ciudad, que realizaría a la par de sus quehaceres en la institución, como aprender a tocar percusión, cantar las misas y llevar comida a los más necesitados. Pero nunca se imaginaron que se encontraría en el sitio equivocado.

Marchaba por comida 

La vida de este joven no ha sido fácil, ahora menos, cuando a su corta edad ya conoce dos cárceles, no ha podido recibir visitas y pareciera que se esfuman las esperanzas de ver la libertad, pues debido a que Marquina no es un pariente, ni siquiera ha podido ver el expediente del caso.

El hambre también ha sido parte de las dificultades de Fravier. Durante las manifestaciones de 2017 el niño asistía en busca de alimento, pues siempre había alguien dispuesto a darle algo para mitigar el ruido de su estómago. “Él nos confesó que iba a las marchas por comida, no porque le pagaran sino que la gente le daba comida”. Durante las manifestaciones, Fravier conoció a Da Costa, a quien sería su empleador y por quien erróneamente iría a la cárcel.

Luego de esta operación realizada por el Gobierno, cuando estaba en El Helicoide, Marquina pudo ver un día al niño, en esa oportunidad tenía un golpe en la cabeza posiblemente hecho por otros presos. “El niño estaba deprimido. Nos preocupa su estabilidad emocional”.

Desde que está en Cochecito también se les ha dificultado llevar la comida al menor. “Nos han amenazado en no llevar nada. Como la fundación trabaja  en colaboración con el Ministerio Servicios Penitenciarios hemos podido llevarle algunas cosas a la cárcel. El joven hasta ahora no ha tenido audiencias”, explica el vocero.

Sin una familia que vele por él, el proceso de defensa está en manos de organizaciones como el Foro Penal. “Hago un llamado para que se pongan la mano en el corazón, es un niño que quiere soñar, estar libre, vivir en un país diferente”, repite Marquina, quien ya logró una autorización del Consejo de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, para ver y responsabilizarse de Fravier, pero aún así no ha podido contactar al menor.

Foto principal: ONG “Quédate con Nosotros, Señor”