Actualidad

Las penurias que sufre un ciudadano a pie en Caracas

¡Comparte!

 

Por Elaine Marrero / Fotos: Alfredo Coronas

Andar en Caracas sin un carro propio, implica tener que usar transporte público, como autobuses y metro para poder trasladarse de un lugar a otro, como lo hace cualquier ciudadano en cualquier ciudad del mundo. Solo que en Venezuela este servicio público que debe garantizar el Gobierno Nacional no funciona como debería ser.

Este miércoles a las 6:15 a.m. Ana González sale de su casa con su hijo pequeño para llevarlo al colegio en autobús porque su carro se dañó el lunes al caer en un hueco, en una de las principales avenidas del Centro de Caracas.

Camina unas cinco calles desde su casa hasta la Estación del Metro de Capitolio para hacer la cola y abordar allí un autobús hasta Vista Alegre. Son las 6:50 y Ana aún va por la avenida San Martín. Está a unas siete calles del colegio, porque debido a la poca cantidad de unidades de transporte operativas en el país, el autobús se detiene muchas veces a lo largo del camino a recoger pasajeros.

Lea también: Conductores del Transporte Urbano en Caracas acorralados por la hiperinflación

7:10 a.m. y Ana se baja de la unidad, camina cuatro calles más y deja al niño en el centro de estudios. Se regresa y llega a la estación del Metro de La Paz en donde espera que pase dos trenes que están llenos totalmente de usuarios, para poder abordar uno con espacio.

 

Un tren averiado

7:30 a.m. y al fin la mujer logra abordar el tren, pero apenas el subterráneo avanza se detiene de nuevo. Permanece inmóvil unos cinco minutos hasta que comienza la marcha otra vez. Al llegar a la siguiente estación se escucha al operador decir: “Se les informa a los pasajeros que por motivo de la avería de un tren en la estación Capuchinos, el servicio presenta un retraso”.

Apenas culminó el mensaje algunas personas empezaron a bajar del tren, mientras otras esperaban a ver qué tanto tiempo era el “retraso”. Luego de unos 20 minutos nuevamente habló la operadora: “Estimados usuarios se les informa que deben desalojar el tren y aguardar del otro lado del andén donde arribará un tren con destino a Zona Rental”.

8:03 a.m. Ana se encuentra en la estación Artigas y a la espera de un tren que aunque ya anunciaron que llegaría, no termina de aparecer en el túnel. Finalmente arriba el transporte a las 8:15 a.m. pero con una gran cantidad de pasajeros que nadie en el andén pudo abordar porque no había espacio.

Fuera zapato, fuera sostén

Asimismo llega otro tres más, pero esta vez con usuarios que buscaban bajarse en la estación y con el forcejeo de las personas que buscan entrar eso se volvió un desastre. Una señora de la tercera edad bajó gritando porque en el desorden le sacaron un zapato, que se perdió dentro del vagón donde venía. La señora salió de la estación del Metro con un zapato y el otro pie descalzo. 

“Y ahora cómo me compro un par de zapatos si no bajan de 60 mil bolívares soberanos? ¿Cómo hago ahora?” repetía la abuela.

De repente otra señora se le acerca a Ana y le dice: “Por favor me puedes ayudar a arreglar esto”. Cuando ella voltea a ver, se da cuenta que a la señora le habían roto la tira del sostén cuando intentaba salir del vagón. Ana como pudo, en pleno andén le amarró a la señora la prenda íntima con un nudo, delante de todas las personas que miraban lo que sucedía. Ante esto decide salirse de la estación y subir a la calle.

8:30 a.m. Ana espera por un autobús para seguir su camino al trabajo y nada que consigue transporte. Finalmente se detiene un carro rústico 4×4 y desde adentro gritan: “100 bolívares hasta Capitolio”. Ella se monta pese a que sabe que están especulando porque el pasaje normal es 50 bolívares, pero ya lleva media hora de retraso y debe tratar de seguir para llegar a la oficina.

Lea más en “Parece un rancho”: El Metro de Caracas atraviesa la peor etapa de su historia

9:00 a.m. Ana llega a la estación Capitolio, el mismo sitio por donde pasó a las 6:25 a.m. Entra y se monta en el subterráneo. Llega a Plaza Venezuela y se dispone a realizar la transferencia hasta la línea 3, con dirección a la Rinconada. Camina hasta ese andén y al llegar allí se consiguen con unos 100 ciudadanos esperando porque también había un retraso en esa ruta.

Sale de la estación y decide caminar hasta su trabajo, luego de 15 minutos más de caminata, llega a la oficina cuando son las 9:20 a.m. Ana saluda a sus compañeros y se sienta a pensar cómo será de complicado, otra vez, su retorno a las 4 de la tarde.