Historias de Vida

Los barberos de la esquina del Guanabano en Caracas

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Por Herminia Rodríguez

Desde hace más de un año Tomás Pérez dejó a un lado los trabajos en locales comerciales, para entregarse a la profesión que a él le gusta y ser su propio jefe. El no poder mantenerse con un sueldo mínimo fijo lo obligó a reinventarse.

Es así como con sus implementos de barbero decidió trabajar en la calle, específicamente en la esquina de El Guanábano de la Avenida Baralt, en Caracas, a pocos metros del  Tribunal Supremo de Justicia.

Con un toldo compartido con otro compañero, un espejo, un banquito y todas las herramientas necesarias, atiende  a varias personas diarias, los lunes son flojos, pero los viernes y sábados hace buena caja, atiende de 10 a 20 clientes aproximadamente.

“Comencé a trabajar aquí porqué se me hacía demasiado difícil pagar un alquiler por una silla en una barbería, yo vivo alquilado, mientras reúno para la comida, la ropa y los zapatos el sueldo no alcanza para nada ahorita. Me pongo en la calle porque en una barbería me quitan como 50% de alquiler”, explicó Pérez.

En la calle no hay lujos, no hay aire acondicionado ni una cómoda sala de espera, pero Pérez junto a su compañero Ericsson Millán “ofrecen un buen servicio”, así lo dicen sus clientes;  y lo más importante un ahorro que supera incluso el 100% en comparación con una barbería en un establecimiento.

En una barbería de La Pastora, ubicada muy cerca de la calle donde corta cabello Pérez, el corte para caballeros no baja de los 300,00 bolívares soberanos, mientras que el diseño de barba supera los 100,00 bolívares soberano. En el puesto de Pérez y Millán un corte de cabello se encuentra en 100,00 bolívares soberanos y la barba en 40,00 bolívares soberanos. El ahorro es significativo sobre todo para aquellos hombres que necesitan estos servicios varias veces por mes e incluso por semana.

A pesar de estar en la calle no todo lo que cobran es ganancia, manifiestan que también gastan mucho para mantener la limpieza e higiene del lugar. Agregan que los materiales que utilizan han subido bastante su costo y  tienen que ser comprados constantemente, por lo que aseguran que los que ganan les da para sobrevivir y “arroparse hasta donde llegue la cobija”.

“En materiales se invierte unos reales, hace poquito se me daño la máquina y pedí una maquina fiada y gasté 3 mil bolos y en hojillas diario compraba 3 o 4 paquetes que cuesta como 100 bolos cada uno. Un paquete me da para diez afeitadas” indicó Pérez.

10 años como barbero

La historia de su compañero Ericsson Millán no es muy diferente, él lleva trabajando como barbero 10 años. Asegura que una buena barbería no la hace el lugar donde se encuentre sino el barbero, el profesional.

“Así este debajo de un puente me van a buscar, porque es el barbero lo que vale, los míos son clientes de hace tiempo”, sostuvo.

Millán, al igual que Pérez, manifiesta que con el flujo de trabajo actual, el alquiler del puesto en una barbería no les permite sobrevivir, además tienen que poner ellos todos los productos que utilizan: alcohol, gelatina, hojillas y máquinas, por lo que ganarían mensual en una barbería “no le alcanzaría ni para un arroz”.

“Mi día a día es aquí, gracias a Dios tengo clienticos y cobramos económico. A la gente si tú le rebajas un céntimo prefiere venir para acá.”

A pesar de tener amigos barberos que decidieron emigrar, Millán y Pérez no quieren dejar su país, prefieren seguir en su esquina atendiendo a su gente.

Hablan los clientes

Para muchos ser atendido por un barbero en plena vía pública de Caracas, como lo es la Avenida Baralt, puede ser algo extraño e incluso antihigiénico. Sin embargo para los clientes fijos de estos dos jóvenes no es así, ellos señalan que no solo encuentran economía, sino también una buena atención y trabajo de calidad.

Pudimos conversar con el señor Ibes Romero, él tiene 47 años de edad y trabaja como estadístico en el Tribunal Supremo de Justicia, desde hace un año se afeita con MIllán, ellos bromean y dicen que ya están “casados laboralmente”.

“El ambiente es agradable y ellos afeitan bien, además es más barato y estoy cerca de mi trabajo. La gente tiene que ser emprendedora y salir para adelante, si cada quien hace lo que hace este chamo, vamos a tener un gran país, no vamos a esperar que nos resuelvan los problemas tenemos nosotros que resolverlos”.

Romero, indica que en los humildes banquitos de la barbería ubicados en la calle se han sentado todo tipo de personas sin importar su clase social.

“Aquí tú te sientas y ves gente de todas las clases sociales, todos los extractos. Aquí tú ves policías, gente en camionetas, no ves magistrados porque debe ser que les da pena, abogados como arroz vienen”.

Otro cliente de estos barberos es Andrew González, de 18 años, quien trabaja en una tienda en Sabana Grande,  antes se cortaba el cabello en un local en La Pastora pero ahora no le alcanza el dinero así que recurre a Pérez y Milllán.

“Es muy barato y las panas saben afeitar bien,  por eso vengo. Hay que darles la oportunidad a ellos están emprendiendo con lo poco que tienen”.

Fotos: Herminia Rodríguez