Historias de Vida

Los pastores de San Miguel de Boconó: Una tradición con más de cuatro siglos

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Por Jesús Matheus Linares

San Miguel de Boconó está a 1.700 metros sobre el nivel del mar, con una temperatura promedio de 18 grados, un clima muy benigno a escasos 9 kilómetros de Boconó y a una hora y media de Valera, en el estado Trujillo.

Es un pueblo laborioso, donde casi todo el año sus habitantes se dedican a las faenas agrícolas: siembran papas, zanahorias, cebollas, brócolis, repollos y cada 6 de enero, se lo dedican a la Epifanía del Señor con la llegada de los Reyes Magos, a quienes ellos les dicen “Los Pastores de San Miguel”.

Posee la Iglesia más antigua del estado Trujillo que data de 1630, es un pueblo que se originó en una encomienda evangelizadora, donde arraigó la fe católica en los habitantes aborígenes que, desde la ancestral cultura indígena, dieron inicio a la más típica y tradicional celebración de la festividad de la Epifanía del Señor, con la llegada de los Reyes Magos denominados desde hace más de 451 años Los Pastores de San Miguel Arcángel.

Vestidos con coloridos atuendos y al son de instrumentos de cuerdas, Baltazar, Melchor y Gaspar, los Reyes Magos, montados a caballo, recorren el lugar acompañados de sus pastores cantando alabanzas a la imagen del Jesús que reposa en los pesebres de las viviendas en la zona.

Un valle lleno de historia

Esta comunidad agrícola, cuyos habitantes conservan rasgos aborígenes, está situada en un hermoso valle donde verdor se degrada con los rayos del Sol, a la izquierda de la carretera que conduce desde Valera hasta Boconó, luego de la entrada al valle de Burbusay.

Sus calles mantienen un estilo colonial, con llamativas casas de bahareque, que conservan la historia de una comunidad laboriosa de hombres del campo.

El principal atractivo es su iglesia, construida en 1630. En su interior aún se conserva una pila bautismal que data de 1617. El altar fue levantado en 1660. Sus laterales están adornados por dos antropomórficas piedras talladas que corresponden a la era precolombina, que representan las dos entradas al templo, una luna, la entrada para las mujeres y un sol, la entrada para los hombres. Sus campanas señalan que fueron fundidas en 1770. Esta edificación fue declarada Monumento Arquitectónico-Histórico Nacional en el año de 1960.

Hoy día sus habitantes hacen diligencias para lograr que sea reconocido como patrimonio de la humanidad.

Reyes Magos a lo venezolano

Los Pastores de San Miguel es una de las manifestaciones mágico-religiosas más emblemáticas del folclore del estado Trujillo que, de acuerdo con el calendario Gregoriano, el 6 de enero de cada año, desde hace más de 450 años, celebra la bajada de los Reyes Magos y Los Pastores. Actividad que realizan desde lo alto de las montañas que rodean al típico poblado, hasta llegar al centro del mismo y encontrarse con el Niño Jesús. Allí comienza la fiesta con fuegos artificiales, las comparsas de los locos y todo se convierte en algarabía, en esta lejana comarca del estado Trujillo.

En San Miguel de Boconó esta actividad recuerda el sello evangelizador con este accionar de teatro de calle, ensayado, escenificado y dirigido por viejas y nuevas generaciones de músicos y actores nativos del poblado y caseríos vecinos, que conforman las directivas organizadoras, comparsas, romerías y otras agrupaciones de carácter cultural-religioso, donde el papel preponderante que desempeña la Iglesia Católica, garantiza de esta manera su continuidad a través del tiempo.

Es el típico bucólico pueblo que muestra su belleza, semejando un encantador pesebre andino que atrae y cautiva la mirada de todos los que acuden cada 6 de enero a esta actividad.

Desde el despuntar del alba, a las 6 de la mañana, comienza el repique de campanas y la quema de fuegos artificiales. Es el anuncio que se inicia una fiesta única, donde se unen la cultura y la religión; el mito y la realidad. Desde el centro del poblado se observa la montaña por donde van descendiendo los pastores, al que llegarán en horas del mediodía.

Los labriegos locales integrados familiarmente desde hace cientos de años a esta actividad, como devotos de las diversas comparsas y romerías, son guiados por sus capitanes que previo a arribar al poblado las sacan a pasear por aldeas y caseríos circunvecinos; lideradas por sus respectivas imágenes religiosas que ese día lucen nuevas prendas de vestir junto a reliquias obtenidas en pago por favores concedidos a sus fieles durante el año, portando sus respectivos estandartes y banderas, hasta llegar al santuario del arcángel homónimo donde cumplen con la visita al Niño Jesús, y participan en la celebración eucarística en su honor, para luego ir al encuentro de los visitantes que masivamente se concentran alrededor de la plaza, a disfrutar de las comidas locales y las bebidas espirituosas como el cocuy de penca o el agua ardiente.

Propios y visitantes se unen para rendir tributo al Hijo de Dios y hacen su ritual cada año, que marca la tradición de la religiosidad trujillana, de sus hombres de montaña.

Por lo que si visita a San Miguel de Boconó en esta fecha disfrutará de un hermoso y acogedor poblado donde sus habitantes le darán una singular acogida con la cordialidad y camaradería de las tierras andinas. Son afables y con un don de gente. No dejen que se lo cuenten, vívalo. Es la huella indeleble del proceso civilizatorio cristiano.

Foto: Pixabay/ Twitter