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Una radiografía al Hospital Clínico Universitario de Caracas

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Por Jesús Matheus Linares/ Fotos: Alfredo Coronas Buil

El pasado sábado 12 de enero, en horas de la noche, se encendieron las alarmas en la opinión pública venezolana, al conocerse una situación que ya era del dominio de muchas personas, el Hospital Clínico Universitario de Caracas (HUC) colapsó, un apagón por más de seis horas dejó al descubierto esta realidad, las tres plantas eléctricas no funcionaron, la consecuencia: 8 personas (dos neonatos entre ellas) recluidas en la Unidad de Cuidados Intensivos perdieron la vida.

Pese a que las personas hospitalizadas que fallecieron fue a consecuencia de la falla eléctrica  hubo forjamiento de las actas de defunción. Las autopsias revelaron que las personas murieron a consecuencia de las patologías que presentaban y no por el referido apagón.

Un centro de salud con historia

El Hospital Universitario de Caracas (HUC)  es un hospital de propiedad pública localizado en los espacios de la Ciudad Universitaria de Caracas, parte de la Universidad Central de Venezuela, ubicado en Los Chaguaramos, Municipio Libertador en el Distrito Capital.

El otrora Hospital Clínico que surgió como el Centro Piloto de la medicina en Venezuela, fue una idea que comenzó a germinarse en el año 1943, por iniciativa del general Isaías Medina Angarita quien en ese mismo año ordenó iniciar las obras con el diseño del arquitecto Carlos Raúl Villanueva.

Concluido en 1954 fue inaugurado en el año 1956 bajo la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez. Era el centro médico especializado más grande del Distrito Capital contando con capacidad para 1200 camas, y constituía un centro nacional de referencia para la realización de operaciones delicadas y de gran complejidad.

Además, fue el primer hospital de Caracas y el segundo de Venezuela en realizar un trasplante de órgano, en este caso de riñón desde un donante vivo en septiembre de 1968.

El deterioro

Después de lo acontecido el pasado sábado 12 de enero, los propios trabajadores y dirigentes gremiales pertenecientes al Colegio de Enfermería del Distrito Capital, han querido revelar a la luz pública una realidad que demuestra el deterioro de este centro asistencial durante estos tiempos “revolución”.

El 12 de enero el personal que estaba de guardia en el Hospital Clínico Universitario vivió horrores, luego del apagón eléctrico cuando quedó al desnudo la falta de mantenimiento en la Unidad de Terapia Intensiva. Seis pacientes con respiradores eléctricos, perdieron la vida. No había personal para atenderlos. Las tres plantas eléctricas que tiene el nosocomio no funcionaron.

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Denis Guedez, dirigente del Sindicato de los Trabajadores del Hospital denunció que de estas tres plantas, dos están desde que se fundó el HUC y la más nueva tiene 15 años, no tienen baterías y no tienen gasoil.

“Exigimos al gobierno nacional y a la Asamblea Nacional, que debe abrirse una investigación al respecto y que se determine la responsabilidad penal, porque alguien tiene que hacerle justicia a los 8  venezolanos que perdieron la vida”. señaló.

Acompañados de varios dirigentes gremiales y personal de enfermeras, el equipo periodístico de “La Tribuna de Todos” recorrió las instalaciones del Clínico Universitario, para constar el grado de deterioro y abandono que presenta la institución.

 

No hay papel y los baños están insalubres

No hay ni siquiera papelería para que las enfermeras lleven un control de los pacientes. Deben usar papel reciclado, y no se puede llevar un control de temperatura, tensión, para poder dejar el documento que tiene que estar registrado para la historia médica del paciente.

En el piso 5,  la Sala de Cirugía Miguel Pérez Carreño del Hospital Clínico Universitario se encontraba totalmente sin iluminación el lunes 14 de enero, fecha en que se realizó este reportaje. Y esta situación es desde hace tiempo porque no hay bombillos ni funcionan los ascensores. Sin embargo, gracias al diseño del arquitecto Carlos Raúl Villanueva, cuando proyectó la construcción del HUC, de construir rampas, los pacientes, trabajadores del hospital pueden cargar el agua potable desde la planta baja hasta los respectivos pisos donde se requiera.

Los baños están prácticamente insalubres. El olor a orine, aunado a las moscas, cucarachas, es algo con lo que conviven pacientes, familiares y trabajadores.

“Lavamanos que no funcionan, que tienen cucarachas, insectos, aquí se lavan las manos con el agua que traen en tobos, desde la planta baja”.

Durante el recorrido se observaron a los pacientes en los pasillos porque no hay disponibilidad de camas y los familiares no solo deben  llevar el agua potable, sino hasta los termómetros.

“Además, la crisis en el sistema de salud venezolano no es un secreto para nadie debido a la escasez de insumos y equipos médicos, así como de medicamentos. Aunado a la falta de camas para atender a los pacientes que necesitan ser atendidos”, expresó uno de los trabajadores que acompañó el recorrido.

Unidad de Cuidados Intensivos en estado coma

En la Unidad de Cuidados intensivos, muchos de los equipos médicos están fuera de uso porque no se les ha hecho el mantenimiento, correcto y adecuado, como el estabilizador o carro de paro cardíaco convencional.

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Estos aparatos desde la fecha de instalación nunca se le ha dado el mantenimiento adecuado porque la batería del mismo nunca ha funcionado. La lámpara ciálitica funciona con ciertos detalles. Los estabilizadores portátiles muchos tienen dañadas las baterías, “en el momento de atender un paciente con resucitación se ha pasado trabajo, la manta térmica ha dejado de funcionar”, dijo un trabajador.

Asimismo refirió que el electrocardiógrafo funciona gracias a un arreglo artesanal porque muchos de los “chupones” están deteriorados, lo que no garantiza la veracidad del electro como tal. Los brazaletes de presión para poder usarlos han tenido que hacerle remiendos. Las bombas de succión contínua están fuera de uso, que son vitales para los pacientes críticos en esta unidad, comentaron los trabajadores.

Neurología en crisis también

El área de Neurología, una sala de hospitalización para 24 pacientes, se encuentra vacía, “porque no contamos con el suficiente personal médico y especialista para que puedan atender la demanda a las personas que busquen asistencia médica en esta área”.

“De diez quirófanos que existen solo hay equipos para tres. Eso nunca se había visto con eso es lo que trabajamos. Tres máquinas para las áreas quirúrgicas”.

Los lavamanos para entrar a los quirófanos donde se lavan las manos los doctores antes de las operaciones están inservibles, para la asepsia respectiva no funcionan.

El equipo de esterilización está inoperativo, tiene una válvula dañada. La falta de equipo hace que no se puedan esterilizar los instrumentos y los enseres del hospital. El equipo original está dañado.

Según comenta uno de los trabajadores, el exdirector Pablo Castillo no quiso renovar el contrato con la empresa Matachana y está en peligro que se lleve el equipo la empresa

La constante en cada piso, es a nivel de los servicios sanitarios, donde no hay agua potable. No hay agua viene cada día, hay que subir el agua de PB hasta el piso 10 por las rampas. En cada piso, hay montones de colchones infectados, arrumados unos encima de otros. Camas oxidadas, mobiliario de oficinas y de las habitaciones, en desuso, un monumento a la desidia y la corrupción.

Sin rayos equis, sin oxígeno

El Equipo de rayos equis, en el piso seis, está totalmente desincorporado, “no se cuenta con equipos de radiografía y de tomografía. Resonancia, nada de eso, todos los equipos están deteriorado”.

En este piso, el estado de los baños es deplorable. Muchas veces las propias enfermeras tienen que limpiarlos trayendo los tobos de agua.

Los paneles de oxigeno medicinal para los ventiladores mecánicos que suministran oxígeno a pacientes en estado crítico presentan fugas de oxígeno en sus conexiones por falta de mantenimiento.

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Averiguación exhaustiva

Ana Rosalía Contreras, presidenta del Colegio de Enfermería del Distrito Capital, y miembro de la comisión de evaluación de la Federación de Colegios Profesionales de Enfermería de Venezuela, hace un llamado a la Asamblea Nacional, a la Fiscalía General de la República y a la Defensoría del Pueblo, para que se aboquen a la solución de esta situación tan grave que padece el Hospital Clínico Universitario de Caracas. Reveló que la situación de la Salud en el país es crítica.

“Hay cierre técnico de un Hospital en el estado Trujillo y de otro centro hospitalario en Coche”.

Considera que los responsables del deterioro del Hospital Clínico Universitario pueden ser procesados por negligencia: “Eso es penado con prisión de 5 a 6 años. Este director ocasionó una negligencia en el HCU y extraoficialmente hay más de 8 muertos en este centro de salud”.

Para el gobierno fue un “acto de sabotaje” al sistema eléctrico interno del Hospital Clínico Universitario, según lo dicho por el ministro para la Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez.

Sin embargo, es irónico que en los actos políticos oficialistas utilicen hasta siete plantas eléctricas y en la propia dirección del centro de salud le hayan celebrado el cumpleaños al director de turno con la compañía de “garotas” como quedó demostrado en un video que se hizo viral en las redes sociales.

Rechazo a donación

A esto se suma que en noviembre pasado, a través de un comunicado, la Junta Directiva del Hospital Clínico Universitario de Caracas, rechazó  donación de insumos médicos porque proviene de la Organización humanitaria Médicos Sin Fronteras desde España.

Médicos Sin Fronteras es una organización médica y humanitaria internacional que aporta su ayuda a las víctimas de desastres naturales o humanos y de conflictos armados, sin ninguna discriminación de raza, sexo, religión, filosofía o política.

El personal de médico y enfermeros de esta institución denunciaron esta situación y expresaron su descontento. Aún no se explica porque la ayuda fue rechazada, lo cierto es que, actualmente en los hospitales tanto doctores como pacientes, son víctimas de la fuerte escasez de medicamentos e insumos, las malas condiciones en los centros de salud, las pésimas condiciones laborales y lo bajos salarios que, en más de una ocasión ha generado diferentes tipos de protestas por parte de los galenos.

Ahora el Hospital Universitario de Caracas clama por un S.O.S ante las instituciones y la comunidad internacional. Hoy reclama la atención del Estado venezolano para que le devuelva la excelencia y el prestigio del que gozaba desde sus inicios.