Historias de Vida

Yamilé, la otra víctima del “secuestro” de Lorent Saleh

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Ana Rodríguez Brazón – Fotos: Alfredo Coronas. 

Con la mirada en el horizonte, al ver esa inmensa estructura de concreto que se levanta sobre las casas construidas en los cerros de Roca Tarpeya, al oeste de Caracas, Yamilé Saleh repite una y otra vez “tan cerca pero tan lejos”, señalando la cárcel de El Helicoide.

Con suspiros de cansancio, pero no de derrota, esta mujer luego de casi cuatro (4) años aún no puede creer que su hijo Lorent Saleh vaya a pasar un nuevo cumpleaños en una celda. Este domingo 22 de julio, el joven opositor y preso político cumplirá 30 años de edad, con futuro incierto y aislado en un calabozo de la policía política del gobierno de Nicolás Maduro. 

Más que preso, la madre siente que el gobierno venezolano ha secuestrado a su hijo, quien primero estuvo en el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) de Plaza Venezuela, lugar en el que pasó “los peores 26 meses de su vida”, pues fue encerrado a un espacio denominado “La Tumba”, una celda de dos por tres (2×3), con paredes blancas, un frío inclemente y que está ubicada en el sótano 5 de esta estructura.

“Su creador (de este calabozo de máxima seguridad), el exministro de Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, hoy preso, posiblemente, en un lugar mejor”, dice.

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“Todo esto lo inició Rodríguez Torres (…) Yo quisiera que la madre de Rodríguez Torres pidiera disculpas en nombre de su hijo. Por él, el mío está secuestrado injustamente”, recalca la madre de Lorent.

Además insiste en que la Fiscal General de la República en el exilio, Luisa Ortega Díaz, también es responsable del encierro del joven opositor. “Ella también es culpable, ahora está paseando por el mundo sin reconocer su error y que fue violadora de los Derechos Humanos”, recuerda.

Aferrada a una cruz en su pecho, quien ha dejado la tranquilidad de su apartamento en Valencia para adaptarse al desastre de Caracas, asegura que Dios es su único sostén, sin embargo no deja de sentir zozobra e inquietud por lo que pueda ocurrir con Lorent, quien en una oportunidad atentó contra su vida. “Él ha tenido crisis, espero que no se repita. Tengo miedo  porque ahora está solo, los otros presos políticos ya salieron y él queda ahí”.

Saleh recuerda constantemente cuando el 4 de septiembre de 2014 su hijo fue encarcelado luego de que fuera deportado por Colombia en la administración de Juan Manuel Santos, decisión criticada por los opositores colombianos entre los que figuró el expresidente Álvaro Uribe, quien inmediatamente responsabilizó al primer mandatario de lo que ocurriera con la vida de Lorent.

En ese momento Uribe aseguró que se estaba entregando un estudiante en las manos de Nicolás Maduro, por lo que su destino no podía ser el mejor. Al parecer no se equivocó.

La última vez que Yamilé vio a su hijo fue el día de las madres de este año. Luego de eso han pasado más de 50 días sin saber lo que ocurre dentro de El Helicoide. Después de esa fecha se han registrado dos motines y han salido en libertad más de 30 presos políticos, muchos de ellos compañeros de Lorent, como su amigo Gabriel Valles.

Ambos jóvenes fueron encarcelados por la misma causa, pues tenían orden de captura por un tribunal de control en Valencia, por incumplir un régimen de presentación por la supuesta participación en una manifestación violenta en 2010.

“No sé por qué todavía lo tienen encerrado, no hay nada jurídico para tenerlo encerrado. Una de las imputaciones de Lorent es que supuestamente trabajaba en el Saime. Él nunca trabajó ahí, sus abogados pudieron demostrar eso”, enfatiza desesperada.

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Decepcionada por el olvido

Lorent Saleh es recordado por sus protestas, denuncias y la huelga de hambre que junto a otros integrantes de “Operación Libertad” realizó en 2011 a las afueras de la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Caracas, para pedir la liberación de varios presos políticos.

“El apoyo a Lorent no siempre ha sido recíproco. Él luchó por otros presos políticos del 2011, y no he recibido ni un mensaje de texto (…) Me siento dolida,  gracias a Lorent pudieron salir, empezando por la jueza (María Lourdes) Afiuni, que le dieron casa por cárcel, algo que yo también pido para mi hijo. Ellos estuvieron presos y saben lo que cuesta la libertad, ninguno de ellos estuvo en “La Tumba”, lo que no hicieron sus hijos lo hizo el mío” dice consternada Yamilé Saleh.

A pesar de esto asegura que ha recibido apoyo en otras personas, en aquellas que ni siquiera conocen a Lorent. “A veces siento rabia y el rencor quiere volver, pero siempre recuerdo las palabras de Lorent que me dice que en el momento en que yo comience a sentir rabia esas personas ganaron porque lograron sembrarlo en mí”.

Del diseño de modas a la calle 

Cuando su hijo empezó a salir a las calles en 2007 para luchar contra las arbitrariedades del gobierno de Hugo Chávez, la vida de esta mujer, quien se dedicaba al diseño de modas, cambió.

Asegura que siempre apoyó a su hijo porque sus reclamos eran justos, como las denuncias por la mala calidad del agua en el Lago de Valencia o por el deterioro del viaducto La Cabrera, y aunque sentía miedo que Lorent fuera agredido, nunca pensó que terminaría preso. Mucho menos pasó por su mente que dejaría de coser no solo para dedicarse a ir a la cárcel, sino a continuar las obras de su hijo. 

Quien ahora dicta foros sobre Derechos Humanos y ayuda a quienes no tienen qué comer en algunas zonas populares de Caracas, tampoco imaginó que sería recibida en muchos países denunciando las violaciones a los Derechos Humanos de su primogénito, quien fue galardonado con el premio Sájarov a la libertad de conciencia, entregado por el Parlamento Europeo.

“Hice una  gira en Europa, apoyada con recursos de familiares. El Parlamento Europeo me escuchó, cosa que no hacen aquí en mi país. Me tendrán que matar para dejar de pedir la libertad de mi hijo”.

“Me tendrán que matar para dejar de pedir la libertad de mi hijo”

Yamilé no pierde las esperanzas de tener a su hijo cerca lo más pronto posible y por eso no se cansa de hacer diligencias en favor de esta causa, como la reunión que sostuvo con el expresidente de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Asegura que este es el único enlace que ha tenido con el gobierno de Nicolás Maduro.

“El Gobierno me ha tumbado y arrodillado, pero me sacudo y salgo adelante. Solo le pido a Dios sabiduría para entender por qué Lorent no está en libertad, también le pido que le de mucha sabiduría a Lorent para resistir”, reflexiona.

Repite constantemente que en estos cuatro años en el que le han diferido en cincuenta (50) oportunidades la audiencia preliminar del juicio que se sigue contra su hijo, ha visto cómo se ha desgastado su vida. Con canas en el cabello, de las cuales se avergüenza, insiste en que esta tortura la envejece con cada segundo que marca el reloj.

“Tenía una vida tranquila, me dedicaba al diseño de moda, lo tuve que parar, por la situación de Lorent y  por la situación país ¿Cómo vendo un vestido si no tengo tiempo y la tela o no se consigue o está muy cara? Tuve que dejar el trabajo, tengo que buscar la comida para mí y para Lorent, ir de surpermercado en supermercado. Gracias a Dios mis familiares en el exterior me ayudan”, apunta.

Saleh cada vez que mira hacia El Helicoide parece que se queda ensimismada imaginado el día en que llegue la libertad. Comenta que a Lorent no le gusta hablar de ese día para no hacerse ilusiones, y que en las visitas, cuando las hay, aprovechan las 3 o 4 horas para ponerlo al tanto de la situación país. Sin embargo, ella mantiene en su pensamiento la posibilidad que le den, aunque sea, casa por cárcel.

“Cuando salga en libertad el cambio será rotundo, pues tiene casi 6 años sin ver a Venezuela, los dos que estuvo en Colombia estudiando y los cuatro que lleva aquí encerrado. Cuando él salga verá otra Venezuela. Solo espero que sea pronto”, sentencia con ilusión desde una zona popular de Caracas, donde tiene hospedaje y todos los días al despertarse puede ver tan cerca, pero tan lejos, esa estructura llamada El Helicoide.